jueves, 11 de junio de 2015

Érase una vez...


"El sólo hecho de escuchar la narración de un cuento nos llena de auténtica sabiduría".
Clarissa Pinkola Estés



No hace mucho, me quedé sorprendida con un artículo que explicaba los múltiples beneficios que los cuentos pueden aportar al niño, y se enfatizaba la importancia de leer estos relatos imaginarios desde una temprana edad. A grandes rasgos y resumiendo: se desarrolla la escucha y la paciencia; se estimula la imaginación, la curiosidad, la reflexión; se ejercita el pensamiento y el lenguaje; se fomenta el vinculo entre padres e hijos potenciando el diálogo entre ellos y la empatía; posibilita el interés de la lectura en un futuro; se transmiten valores morales y al identificarse con algunos de los personajes el niño aprende estrategias que le servirán para enfrentarse a sus problemas y miedos.

Ya, a mediados del siglo XX, el psicólogo infantil Bruno Bettelheim, afirmaba que los cuentos, además de divertir, son clave en la educación y aportan importantes mensajes al consciente, preconsciente e inconsciente, convirtiéndose de esta manera en una herramienta terapéutica que ayuda al niño a combatir sus conflictos internos, a crecer y a madurar.


Fotografía de Katerina Plotnikova.
"Para Lewis Carroll, un cuento era un regalo de amor"
Fotografía de Katerina Plotnikova
"Caperucita Roja fue mi primer amor. Tenía la sensación de que si me hubiera casado con Caperucita Roja, habría conocido la felicidad completa" (Charles Dickens)
El cuento como fin terapéutico es el objetivo de la Cuentoterapia. Aunque el término, que acuñó el psicólogo Lorenzo Hernández, es más bien reciente, la disciplina es más bien antigua. En palabras de Lorenzo Hernández: "Con la cuentoterapia aprenderemos a decodificar el lenguaje oculto mágico simbólico de los cuentos en general, bucearemos en nuestro inconsciente por medio del análisis simbólico y de los arquetipos los patrones que den luz y conciencia a nuestro aparato psíquico para hallar soluciones a nuestros problemas vitales".

Fotografía de Katerina Plotnikova
"En los cuentos de hadas, resolver el acertijo, deshacer un nudo, desatar y desenredar significa empezar a comprender algo que hasta entonces nos era desconocido" (Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos)
Hace un par de años una amiga me comentaba que su pareja quedó impactada por un cuento que leyó. Su impacto fue tal, que durante un tiempo, lo leía todas las noches. Personalmente, a mis 37 años me siguen fascinando los cuentos. Todo lo que cae en mis manos en forma de cuento, mito o parábola, lo acabo leyendo. ¿Se puede recurrir a los cuentos para "sanar" a un adulto o ayudarlo con un problema en particular en un momento puntual?
La respuesta es SÍ. De hecho, muchos expertos incluyen los cuentos como parte de la terapia a aplicar.
¿Por qué? ¿Cómo?
Hugh Prather decía que "la mayoría de las palabras nacieron como una descripción del mundo externo, por eso no pueden reflejar lo que ocurre en mi alma". Y Ludwig Wittgenstein afirmaba que aquello que no se puede explicar debe ser contado. Hasta Jorge Bucay, conocido por sus libros de cuentos, decía que éstos servían para dormir a los niños y despertar a los adultos.
Además, desde hace siglos, los grandes filósofos y maestros de la historia, han recurrido a los cuentos para transmitir sus enseñanzas.
Para Clarissa Pinkola Estés, psicoanalista junguiana y <cantadora> (guardiana de los antiguos relatos), cuando escuchamos un cuento "nuestra mente se funde con otra realidad, es decir, otra manera de entender, otra forma de comprensión". El cuento es "el ingrediente más sencillo y accesible para curar. Es una medicina y solo basta con que escuchemos". Y añade: "los cuentos engendran emociones, tristeza, preguntas, anhelos y comprensiones y están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida" . Pero para ello se "debe de tomar en consideración el momento, el lugar, la situación de la salud o enfermedad de la persona, las exigencias de su vida interior y exterior y toda una serie de factores importantes para poder establecer la clase de medicina (cuento) que se necesita".


 Fotografía de Katerina Plotnikova
"Un cuento bien contado es una perla hecha de complicidad y magia, a veces su hechizo tiene el poder de enamorarnos"(Enrique Mariscal)
Y... ¿qué os parece un pequeño relato para terminar? Lo he extraído del libro "Cuentos para regalar a las personas que aman"
" Según una tradición oriental, se supo que llegaron al cielo la inteligencia, la juventud, la religión, el amor y la sabiduría.
Para que fueran reconocidos por sus virtudes esenciales y así conseguir entrar en el Paraíso, el portero divino les pidió, individualmente, que cada uno de ellos manifestase, con alguna actividad representativa, lo que efectivamente eran.
Así, la inteligencia hizo lo suyo, analizó. La juventud bailó. La religión rezó. El amor abrazó. Y la sabiduría, por último, contó un cuento."
¡¡¡Colorín, Colorado... Este post se ha acabado!!!

Nota: Todas las fotografías aquí expuestas son de la fotógrafa rusa Katerina Plotnikova. Su trabajo, bajo el lema "Another tale about wonderland", lo podréis encontrar en su pagina oficial y en facebook.
http://500px.com/katerina_plotnikova 
https://www.facebook.com/KaterinaPlotnikovaPhotography/timeline